¡Salve Ortega y Gasset!
Sí, pues a él me encomiendo al decidirme a hablar como todo un Hombre Masa.
¡Y a mucha honra!
Me explico. He de inmiscuirme en algo que, disculpando la evidente falta de humildad en lo que viene a continuación, se hace fuerza en mí desde afuera, desde el medio externo, como bien señalara mi bien amado filósofo, “soy yo y mi circunstancia”. Todos están hablando de algo que no desconozco por completo, por tanto meter mi cuchara me es imprescindible.
¡A falta de expertos, buenos somos los intrusos!
Pero, volved a disculparme: voy directo al hueso. Hay aquí, en el discurso acerca del Código Da Vinci un vino viejo en odres nuevos: la antigua y larga trifulca entre La Iglesia y la Tecno-Dictadura en que viajamos. (Sucedánea del viejo Racionalismo según mi opinion).
Consciente de mi dependencia, Como Homo-Sapiens, del Conocimiento y, por ende, del Conocimiento Científico del que tambien me alimento, creo, sin embargo que la condicion de hombre-científico PUEDE ser criticable o dubitable por un simple pelafustán como yo.
El ser uno de los megamillonésimos consumidores habitantes de la Tierra que pulula por cualquier supermercado me otorga ese derecho!.
Con referencia a Cristo
En Isaías 53 (10), dice: Cuando haya puesto su
vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Lo que nos retrotrae a un tema olvidado, pero nada nuevo. El de una vida temporal normal del Cristo como un hombre común y corriente que tuvo incluso descendencia. Esto está ahí, en el libro de Isaías, y siempre lo ha estado. El abismo entre carnalidad y espíritu es algo inherente a nuestra visión como occidentales.
No es tópico que divida conciencias Induístas, por ejemplo. No es problema para los filosofías, culturas y religiones orientales.
Altera sí, una concepción farisaica de Cristo. La imagen de un mesías platónico. Sin contingencia física. Condición exigible sólo desde criterios inmaduros en cuanto a filosofía y religión, aún aplicando el mas vulgar y universal sentido común.
Poco se ha meditado entonces. Unos interesados en borrar de las memorias colectivas toda huella de la existencia histórica de Cristo y Otros en una empecinada postura metáfisica manipulable moralmente.(¿es ilegítimo que el Mesías hubiese tenido hijos después de cumplida su misión?).(¿no está la humanidad preparada para asimilar estos nuevos antecedentes?).
¿Porqué, entonces, no recurrimos a los textos?
Lucas 24(39-43). Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved; porque un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.
En este contexto, el de la dicotomía cuerpo-espíritu, según creo, se vuelve a “Colar el mosquito y tragar el camello”. No veo disociación entre lo corporal y lo espiritual que provenga del Antiguo o del Nuevo Testamento, ni de ninguna Religión Oriental. Lo importante es el Evangelio de Cristo y su existencia histórica. Y no hay una manifestación clara de parte de la Sinarquía Romana.
¿Qué digo yo entonces, como simple criatura infinitesimal?
Pues que para mí, vulgar consumidor de Coca-cola y harina tostada. Lo que haya hecho Cristo después de la Resurrección no modifica mi creencia en la Divinidad de Cristo como la vida pagana que tuvo el príncipe Siddharta no altera mayormente a los Budhistas modernos. Esta discusión es, por lo demás, bastante ridícula en tiempos en que se hace una imagen a Maradona en Argentina y una capilla para adorarle!.
Y para finalizar el tema y a modo de epílogo, cito a Eduardo Yentzen, estudioso del tema a un nivel mas amplio y expertizado.
“Es sorprendente la absoluta seguridad que tiene el hombre occidental de su
superioridad espiritual y cultural, si consideramos que nuestro modo de vida parece conducirnos al desastre. Podríamos esperar esta actitud de los que no creen en el espíritu, de nuestros humanistas y racionalistas que consideran que el laicismo del mundo moderno es un bien; pero es realmente trágico descubrir la misma actitud en la mayoría de los conductores de la religión cristiana. En verdad, el temor y la incomprensión que muchos de ellos muestran hacia la sabiduría oriental es uno de los signos más importantes de nuestra debilidad y ceguera espirituales”.7
Ojalá este mensaje no sea ignorado por quienes tienen incumbencia en ello.